Papa Penetra
Nuevo
- Nombre / Agencia
- Andy / Vedette
- Precio
- 600
- Tiempo acordado
- 30 minutos
- Forma de pago
- Tarjeta
- Rostro
- 4,00 estrella(s)
- Busto
- 5,00 estrella(s)
- Cuerpo
- 4,00 estrella(s)
- Actitud
- 5,00 estrella(s)
- Edad aproximada
- 25
- Trasero
- 4,00 estrella(s)
- Besos
- Besitos
- Oral
- 5,00 estrella(s)
- Desempeño Sexual
- 5,00 estrella(s)
- Repetirías/Recomendada?
- Sí
En enero de 2025 andaba de paso por el centro de la ciudad. Estaba en ese dilema de siempre: ir a Picasso o a Vedette. Están cerca, pero al final me decidí por Vedette porque ya había tenido buenos encuentros ahí, sobre todo con Sol, que todavía extraño.
Para mi sorpresa, ese día solo había una chica disponible. Tenía un aire nerd, con lentes, se veía muy agradable… y además, sus tetas eran muy grandes para su cuerpo, que era más bien petit. Eso me llamó mucho la atención, así que me fui con ella.
Hicimos el pago y subimos. No me dio mucha privacidad al llegar; de esas veces que te dicen que regresan en cinco minutos, pero ella se quedó ahí mientras yo me bañaba. Empezamos a cotorrear, fue muy amable y la conversación fluyó fácil. Le pedí un masaje, porque yo normalmente solo pedía masaje y oral, aunque al ver sus tetas ya me estaba tentando a algo más.
Se me subió por la espalda para empezar el masaje. Cuando abrió las piernas encima de mí, sentía el roce de sus vellos y cómo su vulva se frotaba contra mi espalda. Mientras me daba el masaje, seguía ese contacto, y la verdad era una mezcla entre algo relajante y muy provocador.
En un punto decidí voltearme para que me diera el masaje en el pecho. Cuando lo hice, sus tetas estaban descubiertas. Eran hermosas. Entonces le pedí que empezara con el oral. No exagero cuando digo que ha sido de los mejores que me han dado en la vida. No me atreví a pedirlo al natural porque al ver su cadenita de la Santa Muerte pensé que ya tenía carrera en esto.
Ella lo hacía con muchas ganas, como becerro hambriento, incluso se le iba la baba. Cuando ya estaba prendida, se me trepó. Yo aún pensando que sería un inocente masaje, la morra ya estaba encima de mí dandose grasa. Su forma de hacerlo era casi un arte; se notaba que sabía coger, pero de manera muy profesional.
Estuvimos así mientras yo apreciaba sus pechos encima de mí. Gemía muy rico, y yo le acariciaba los senos, subía mis manos hasta su cuello. Eso la prendió más y empezó a moverse más rápido. Luego cambiamos de posición y terminamos en cuatro. Tenía las piernas muy lindas y torneadas; no tenía un trasero muy grande, pero sí bien definido.
Empecé a darle y ella gemía cada vez más, hasta que me perdí en ese sonido de placer. Al final me vine. Sin duda, fue una de las mejores experiencias que he tenido.
Para mi sorpresa, ese día solo había una chica disponible. Tenía un aire nerd, con lentes, se veía muy agradable… y además, sus tetas eran muy grandes para su cuerpo, que era más bien petit. Eso me llamó mucho la atención, así que me fui con ella.
Hicimos el pago y subimos. No me dio mucha privacidad al llegar; de esas veces que te dicen que regresan en cinco minutos, pero ella se quedó ahí mientras yo me bañaba. Empezamos a cotorrear, fue muy amable y la conversación fluyó fácil. Le pedí un masaje, porque yo normalmente solo pedía masaje y oral, aunque al ver sus tetas ya me estaba tentando a algo más.
Se me subió por la espalda para empezar el masaje. Cuando abrió las piernas encima de mí, sentía el roce de sus vellos y cómo su vulva se frotaba contra mi espalda. Mientras me daba el masaje, seguía ese contacto, y la verdad era una mezcla entre algo relajante y muy provocador.
En un punto decidí voltearme para que me diera el masaje en el pecho. Cuando lo hice, sus tetas estaban descubiertas. Eran hermosas. Entonces le pedí que empezara con el oral. No exagero cuando digo que ha sido de los mejores que me han dado en la vida. No me atreví a pedirlo al natural porque al ver su cadenita de la Santa Muerte pensé que ya tenía carrera en esto.
Ella lo hacía con muchas ganas, como becerro hambriento, incluso se le iba la baba. Cuando ya estaba prendida, se me trepó. Yo aún pensando que sería un inocente masaje, la morra ya estaba encima de mí dandose grasa. Su forma de hacerlo era casi un arte; se notaba que sabía coger, pero de manera muy profesional.
Estuvimos así mientras yo apreciaba sus pechos encima de mí. Gemía muy rico, y yo le acariciaba los senos, subía mis manos hasta su cuello. Eso la prendió más y empezó a moverse más rápido. Luego cambiamos de posición y terminamos en cuatro. Tenía las piernas muy lindas y torneadas; no tenía un trasero muy grande, pero sí bien definido.
Empecé a darle y ella gemía cada vez más, hasta que me perdí en ese sonido de placer. Al final me vine. Sin duda, fue una de las mejores experiencias que he tenido.