Max-Power
Miembro
Estimadísimos y finísimos hermanos de leche, espero que la vida los esté tratando con la misma generosidad con la que nosotros tratamos nuestros recuerdos más gloriosos.
Vengo a proponer formalmente a los administradores la creación de una sección digna de este honorable y degenerado recinto: El Putirecordatorio. Un espacio sagrado donde las leyendas no mueren… solo se recuerdan con más intensidad.
Y para inaugurar tan magna idea, quisiera rendir homenaje a una estética geishas que, para mi eterna desgracia, jamás pude visitar. El destino, cruel y burlón, quiso que una vecina trabajara en el Sears de ahí, lo que me mantuvo a una distancia absurda de lo que seguramente fue material de culto. A día de hoy, vivo con la espina de no saber qué joya me perdí.
Así que levanto la pregunta al consejo de sabios de este foro:
¿alguno de ustedes, privilegiados por la fortuna, llegó a cruzar esas puertas y puede compartir su testimonio?
Gracias, y que la memoria nunca nos falle.
Vengo a proponer formalmente a los administradores la creación de una sección digna de este honorable y degenerado recinto: El Putirecordatorio. Un espacio sagrado donde las leyendas no mueren… solo se recuerdan con más intensidad.
Y para inaugurar tan magna idea, quisiera rendir homenaje a una estética geishas que, para mi eterna desgracia, jamás pude visitar. El destino, cruel y burlón, quiso que una vecina trabajara en el Sears de ahí, lo que me mantuvo a una distancia absurda de lo que seguramente fue material de culto. A día de hoy, vivo con la espina de no saber qué joya me perdí.
Así que levanto la pregunta al consejo de sabios de este foro:
¿alguno de ustedes, privilegiados por la fortuna, llegó a cruzar esas puertas y puede compartir su testimonio?
Gracias, y que la memoria nunca nos falle.